
No
hay en el alma de Juan Mauricio Soler el más leve resquicio al rencor. Nadie le ha oído, de su boca, una mala palabra hacia el ciclismo.
Ejemplo de señorío; al corredor colombiano no le faltan motivos para el
desencanto. Recordarán los lectores el suceso ocurrido el 16 de junio.
Mil veces maldito su accidente en el Tour de Suiza, mismo que cortó de
raíz trayectoria y biografía de un talentoso corredor. Fue una apuesta
deportiva del director Eusebio Unzué, pero eso ya no importa. Sí, y mucho, la
persona, que se recupera a base de lucha. Un espíritu bravo que jamás
cedió ante la dificultad.
Este texto viene a colación de un emotivo relato recogido en la web de su equipo, Movistar. Mauricio regresó hace unos días al Hospital
de...