miércoles, 30 de mayo de 2012

El retorno de un bravo


No hay en el alma de Juan Mauricio Soler el más leve resquicio al rencor. Nadie le ha oído, de su boca, una mala palabra hacia el ciclismo. Ejemplo de señorío; al corredor colombiano no le faltan motivos para el desencanto. Recordarán los lectores el suceso ocurrido el 16 de junio. Mil veces maldito su accidente en el Tour de Suiza, mismo que cortó de raíz trayectoria y biografía de un talentoso corredor. Fue una apuesta deportiva del director Eusebio Unzué, pero eso ya no importa. Sí, y mucho, la persona, que se recupera a base de lucha. Un espíritu bravo que jamás cedió ante la dificultad.


Este texto viene a colación de un emotivo relato recogido en la web de su equipo, Movistar. Mauricio regresó hace unos días al Hospital de Sankt Gallen suizo. Allí fechó su nuevo cumpleaños en el día de su ingreso. Allí permaneció tres semanas en coma. Allí salvó su vida antigua y también allí comenzó la nueva. Hablar, andar, mil batallas por delante tras un accidente de consecuencias físico-psíquicas dificilmente calculables. Alineados, la medicina, la fe, la pericia de los doctores y el amor propio salvaron a la persona. Bien dice su mujer, Patricia, que 'allí quedó un pedazo de su vida'.

Su percance fue un nuevo golpe al ciclismo en uno de los años más trágicos de la era moderna. Los fallecimientos de Wouter Weylandt y Xavi Tondo  apenas unas semanas antes rompieron el pelotón. La noticia se tornó especialmente cruel para con su propio equipo: la segunda conmoción en menos de un mes. 


Aquellos días de junio fueron un continuo fluir de llamadas, mensajes y noticias. De tener la mente a caballo entre la competición y el hospital suizo. Superados los momentos de riesgo vital, Mauricio inició la etapa más dura: el silencioso día a día. Sesiones de terapia en Navarra y en Colombia que aún persisten. Fruto de ellas, junto al coraje y el apoyo familiar, el colombiano ha logrado una mejoría asombrosa. Así lo atestiguan sus doctores. 

Pero si la familia y el equipo médico son básicos en su renacer, no lo es menos el ciclismo. Emociona leer el testimonio de la esposa de Juan Mauricio Soler: 'Cuando salíamos de la Mutua a las 4 de la tarde, aunque tuviéramos que hacer la compra o cualquier cosa, él me decía que ya lo haríamos después, que tenía que ver la retransmisión del Giro de Italia'. Cayó el deportista de competición, cierto, pero la persona vive. Y sigue amando el ciclismo pese a todo. Mis respetos.

Foto 1: Mauricio Soler en su regreso al Hospital St. Gallen / movistarteam.com
Foto 2: Junto a la doctora Viviana Triana que le atendió en el hospital.

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