martes, 15 de mayo de 2012

Intrahistorias de boxeo anónimo


De una manera un tanto anónima se celebró este sábado una velada de boxeo en el gimnasio Garden Training Center de Torrejón de Ardoz (Madrid). Un encuentro amateur, como muchos otros en España, que vino a significar mi debut como espectador. Y con el mío, el de un grupo de amigos, indirectos objetos de la entrada. Especialmente aquellos que reconocieron su escepticismo "a priori" hacia este deporte. El "a priori" es uno de los más duros rivales del boxeo. Por suerte, esta vez fue noqueado ponto. Unánime veredicto final: habrá segunda vez.

Publicitada mi afición al pugilismo, no sorprende que disfrutase de lo visto. Por ello, esta intrahistoria se centra en la reacción de los neófitos. Reacción que tiene más de positiva habida cuenta de las peleas organizadas. Un encuentro amateur, entre contendientes aún en formación. Quizá menos llamativo, menos seductor que un combate del escalón superior. Pese a todo, mis temores se disiparon con el primer asalto. Amateur o profesional, todo lo que envuelve a un ring engancha. El ambiente -muy buena entrada-, la espectacularidad, el juego de tácticas, la estética propia del esfuerzo y más allá de todo, la deportividad. Cinco puntos, cinco valores, que los más reacios niegan al boxeo en su afán por desterrar este "noble arte".

En sí, la extensa velada deparó cantidad de argumentos a los aficionados. Aunque primó el ataque sobre la defensa, cada lucha ofreció su propia lectura. Dentro de un nivel más que respetable, se hizo común la variedad. De la estrategia calculadora a los más ofensivos embates. En total ocho enfrentamientos a tres asaltos de tres minutos cada uno. Como pelea de fondo, la única de categoría neo-profesional. Más larga -cuatro "rounds"- y sin las protecciones características del amateurismo. Un experto podría dar razón técnica de cada púgil. Yo, menos ambicioso, me quedo en la esencia de un espectáculo que merece y debe ser difundido. Un combate reglado, hombre contra hombre, en el que prima el respeto: al rival y al árbitro. Los escépticos salieron del gimnasio convencidos. El boxeo había ganado nuevos seguidores. De seguir su ejemplo, muchos críticos se llevarían una sorpresa. Sólo deben atreverse a vencer sus prejuicios; esos ciegos "a priori".

Fotografía: Imagen de boxeo amateur / Vivelohoy.com

2 comentarios:

bonifer1 dijo...

Me alegro un montón Miguel, que hayas degustado ese ambiente pugilistico y hayas podido llevar a neofitos que hayan sentido ese pellizco interior que sentimos los que nos apasiona este deporte, esta lucha reglada , que es más "amable" que los golpes por la espalda y el matar "no tripulado" de los tiempos actuales. Ojalá, fuera todo como el boxeo... un abrazo!!
Boni

Miguel Fernández Molina dijo...

Grande, Boni. Preciosa expresión ese "matar no tripulado". Tan preciosa como real y cruda. Se ve mucho hoy. El boxeo va de frente, en él los golpes se dan cara a cara. Muy acertado comentario. Gracias. Un abrazo.

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