lunes, 23 de abril de 2012

El espectáculo de lo imprevisible


Cuatro carreras, cuatro ganadores, cuatro marcas en lo más alto. Afortunadamente algo ha cambiado a mejor en la Fórmula 1 esta temporada. Tras un año de dominio absoluto del binomio Sebastian Vettel-Red Bull, encontramos, por ahora, uno de los Mundiales más imprevisibles de la última época. Conste que escribo estas líneas a conciencia el día después de la primera victoria del propio Vettel, nuevo líder del campeonato. Porque no es una sorpresa que el piloto alemán vuelva a ganar, pese a que algún adelantado ya le hubiera desterrado. Pero porque tampoco lo considero el primer paso de una regresión a 2011. Este triunfo, aún con 'pole position' y vuelta rápida, dista mucho en su forma de pasadas exhibiciones.

Tampoco hay que entender su doble eventual liderato (individual y en marcas) como continuación del dominio de Red Bull. Con 53 puntos, aventaja en cuatro al segundo clasificado (Hamilton); en cinco al tercero (Webber) y en apenas diez a Jenson Button y Fernando Alonso. A este respecto, añadir, sin recurso del ardor patrio, que es meritoria la prestación del asturiano con su  Ferrari F2012 ¿F quizá de frustrante? Cinco pilotos en diez puntos y una clasificación en constante movimiento. Obvio, dirán algunos, a tenor de que llevamos menos de un 25% del campeonato. Basta mirar al abril pasado para comprobar que no lo es. Hace sólo 12 meses, en cuatro grandes premios, Vettel era líder con 93 de los 100 puntos en liza (tres victorias y un segundo puesto). Su más inmediato seguidor -curiosamente también Hamilton- marchaba ya a más de 30 puntos. El Mundial no tuvo mayor historia hasta su final que la disputa abierta por el subcampeonato.


2012 marcó pronto la tónica presente: multiplicidad de puntos de interés.
Alternativas, novedades y sorpresas, tres de los ejes de cualquier deporte. Respuesta contundente a innumerables luchas por el quinto puesto como eje argumental de no menos innumerables domingos. La victoria de Nico Rosberg, es un ejemplo actual. Primera de su carrera y primera en la era moderna de Mercedes. Como lo es el podio de Kimi Raikkonen con Lotus, en la vuelta a la F-1 del finlandés, que bien pudo ganar ayer de haber salido más adelante. O el sorprendente triunfo bajo la lluvia de Alonso, pese a los graves problemas de rendimiento de su Ferrari. Sin dejar de mencionar los podios de dos jóvenes talentos: el mexicano Sergio Pérez, un mago en cuanto a cuidar neumáticos se trata ¿futuro compañero de Alonso? y de Romain Grosjean, que vuelve a llevar la bandera francesa a un podio tras casi catorce años de ausencia. Un inciso, ¿le harán guiñol?

El 'gran circo' de la F-1 entra en Europa. Barcelona será -dicen los expertos- el primer punto de referencia en firme sobre el estado de los equipos. Muchas escuadras anuncian mejoras importantes. Veremos cuántas de ellas cumplen sus promesas. Mientras tanto, varios escalones por debajo, HRT lucha por avanzar. Con la fiabilidad a favor y a falta de un paso adelante en puestos, es evidente una mejoría. Las mano de Toni Cuquerella en la técnica y de Pedro de la Rosa en la pista -entre otros pilares- se notan. El camino del equipo español es largo, pero talento y estabilidad -¿por fin?- hay. Un hueco para el optimismo futuro sobre HRT.

Optimismo, en resumen, para la afición a la Fórmula 1. El deseo, mantener el encanto de lo imprevisible. Este deporte, al menos para un servidor, se nutre en gran medida de la ausencia de un dominador. Al fin y al cabo, son demasiadas las disciplinas que han caído ya en la monotonía y la previsibilidad.

Fotografía: www.extradeportes.com 

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