miércoles, 1 de febrero de 2012

Un sorbo de champagne, un toque de 'hwyl'


Acostumbrados más a la cerveza negra británica que al casi olvidado champagne francés, este sábado vuelve el VI Naciones. En año post-mundialista la gran cita del rugby europeo ofrece un atractivo duelo generacional. 2012 será un perfecto banco de pruebas en el campo y en el palco de cara al futuro. Ilusionante si se cumplen las promesas de juego atractivo hechas por los nuevos seleccionadores. Recuperar ese estilo se torna importante después de un Mundial más intenso que brillante en juego
.

Aunque mal pronosticador, si tengo que dar un favorito para esta edición apuesto por la 'irreverente' Gales. Para muchos el XV del Dragón fue la sensación del pasado campeonato gracias a su juego descarado. A su 'hwyl', ese toque intraducible de magia autóctona, se le quedó muy corto el cuarto puesto. Máxime cuando rozó su primera final y quién sabe si el título. Los North, Priestland, Warburton y compañía presentan, a priori, presente y futuro para creer en ellos. Pero cuentan con la desventaja de no jugar ya con el factor sorpresa. Se les conoce, se les espera. Por cierto, vuelve el díscolo Gavin Henson. Su calidad, indudable; su aportación, una incógnita. Este domingo los galeses se miden en Dublín a una Irlanda compactada, con novedades que completan un bloque de clásicos lastrado por la lesión del capitán Brian O´Driscoll-. Un partido que bien puede marcar el devenir del VI Naciones.

Jubilada la vieja guardia de Inglaterra (sin referentes como Wilkinson, Cueto, Shaw o Easter), el XV de la Rosa lleva un tiempo convulso. La resaca a un mal mundial. Su arranque, en casa de una hipermotivada Escocia, invita, cuando menos, a la duda. La calidad de la 'rosa' inglesa debe florecer, pero enfrente tendrá a un rival que, últimamente, sólo ha dado la dimensión esperada en la Copa Calcuta (integrada en el VI Naciones). Pero la situación de Escocia tampoco aporta certezas. El XV del Cardo necesita superar su juego de delantera y patadas si quiere crecer. Pobre bagaje reciente para una de las grandes selecciones de la historia. Tienen calidad para más. 

El nuevo entrenador de Francia, Phillipe Saint-André promete volver al  rugby-champagne, ese elegante concepto de juego a la mano, que él, como jugador practicó. Estos años Francia apenas sí ha dejado retazos de su antigua seña de identidad. Aún así, rozó el título mundialista después de un torneo gris, incluída la vergonzante derrota ante Tonga. Al continuísta plantel francés se reincorporan varios 'olvidados'. Por ello el principal cambio debe venir desde la pizarra. Igual que le ocurre a su primer rival: Italia. Ahora en manos del francés Jacques Brunel, el equipo 'azzurri' debe dar un paso más allá en su encomiable actitud y juego de delantera. Combativa hasta que el físico resiste, la Italia de Parise y los Bergamasco tiene su principal problema en la construcción de juego ofensivo. Si logran superar esta deficiencia darán el paso adelante esperado. El seleccionador confía en 'estar disputando el título en dos años'. Veremos qué cara muestra esta nueva Italia.



Pero no todo el rugby se lo llevan los grandes. Esta semana arranca la segunda vuelta del VI Naciones B, programado como competición a dos años. La lista de España para el primer choque en casa, contra Georgía el día 11, se presenta notoriamente mermada. La línea de medios y tres cuartos nota mucho la ya sabida coincidencia con las World Series de Rugby VII. Por ello se ausentan  Pablo Feijóo, Martín Heredia o Juan Cano en una alineación que cuenta con varios alicientes: César Sempere, Mathieu Peluchón, Gauthier Gibouin y la vuelta del habilidoso tres cuartos catalán Sergi Aubanell, entre otros. Una lista criticada por su afrancesamiento pero desde luego competitiva para hacer frente a la principal potencia del segundo escalón del rugby europeo. 

En cualquier caso las críticas, entendibles, hubiera que dirigirlas más allá de una convocatoria puntual lastrada por el seven. El objetivo debe encaminarse a formar un bloque fijo de cantera y de profesionales. Luchar por entrar en el Mundial de 2015 es la ilusión, pero variando de 10 a 15 jugadores cada convocatoria, se antoja misión casi imposible. Sin estabilidad no se puede crecer. No obstante, favorables o contrarios a la presencia de españolizados, la mejor publicidad para el rugby nacional es ganar el día 11 ante las cámaras de televisión.


Fotografías: www.irishtimes.com y www.balonoval.com

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