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miércoles, 1 de mayo de 2013

Patricia García: "Justificamos con resultados la apuesta por el rugby femenino"


El inicio de esta entrada es, necesariamente, una felicitación revestida de pregunta para todo un equipo: "Estamos encantadas. Es muy bonito todo el cariño que estamos recibiendo". España regresará a un Mundial femenino de Rugby XV ocho años después de su última comparecencia. Se logró en casa, en Madrid, y tras superar en última instancia a la siempre temible Italia. Entre las "culpables" de este éxito, Patricia García. Su twitter y su teléfono echan humo. La máxima anotadora del torneo clasificatorio ha atendido la llamada de Diez Minutos Sin Fútbol para hablar de este logro y de otras cuestiones del rugby femenino: 

"Estamos muy contentas no sólo por la clasificación, sino también por cómo lo hicimos. Pensábamos en las opciones de victoria, en ir partido a partido –fueron tres: Suecia, Holanda e Italia- y poder llegar al Mundial, pero no esperábamos esos marcadores tan abultados. La verdad, lo que logramos no es algo que se haga todos los días".

La lógica deportiva, no siempre tan lógica, invitaba a pensar que el Mundial se jugaría en el duelo final ante Italia. Tras dos victorias muy claras sobre Suecia y Holanda, así sucedió. Pero el desarrollo del encuentro resultó del todo inesperado. Las primeras sorprendidas, las transalpinas. 38-7 se impuso el cuadro español: "Ellas venían muy fuertes y ya meses atrás nos ganaron, aunque nosotras aún estábamos en fase de rodaje. Pero creo que en el partido del sábado fueron fundamentales dos intercepciones de balón que nos hicieron sumar dos ensayos al principio del partido. Ellas se vinieron un poco abajo y aunque trataron de animarse al final del primer tiempo, supimos frenarlas jugando bien el resto del tiempo". 

"Fuimos, por mucho, el equipo más anotador y sólo encajamos un ensayo". En ese recital ofensivo no sorprende que Patricia fuese la máxima anotadora del clasificatorio: "Sí que he leído que fui la máxima anotadora, aunque es normal viendo nuestra capacidad en ataque. No lo siento como algo personal, es el trabajo de todas. Yo soy la pateadora y sumé puntos gracias al trabajo de mis compañeras". 

Aprovechando el logro de las "leonas" (denominación del combinado español de mujeres) muchos portales, canales y diarios han llevado al rugby femenino a puestos destacados. Al preguntarle qué hacer para mantener esta visibilidad en un deporte habitualmente oculto para los grandes medios, Patricia tira de pragmatismo: "Nuestro trabajo y nuestra responsabilidad es seguir dando razones a los medios para que hablen de nosotras. Si ganamos seguirán haciéndolo". 

El primer objetivo está cumplido. Pero es sólo el primero de una larga lista, matiza la polivalente jugadora. Apenas un leve descanso, previo de nuevos retos: "Desde el sábado hemos tenido unos días de descanso entre celebraciones, actos y minivacaciones. Pero ya el viernes partimos a Mallorca para planificar la temporada de Rugby VII. El objetivo final es el Mundial de Moscú -en junio-, pero antes tenemos una Serie Mundial -Amsterdam en mayo- y un Europeo" -en Brive (Francia) como previa a la gran cita en Rusia-. Sensata en el campo y fuera de el, Patricia no se atreve a dar vaticinios sobre resultados: "Es muy difícil plantear qué podemos lograr, obviamente vamos a luchar por mejorar lo logrado en Dubai -fueron terceras- e ir por la victoria".

Patricia García, en acción contra Suecia  / Fotografías: ferugby.es/Revista22
Dubai fue, a finales de 2012, la primera de las Series Mundiales de Seven femenino. Se trata de una competición establecida este año y compuesta por cuatro torneos. Entre los equipos fijos en las cuatro series no está España. Tampoco está, desde hace años, en el 6 Naciones de la modalidad de XV. ¿Achacable a una menor fuerza económica, federativa, social de nuestro deporte…? "Sinceramente no sé por qué no estamos en el 6 Naciones o entre los llamados "Core Team" -equipos fijos- en las Series de Seven. Si los criterios fijados fueran deportivos, nuestra misión es dar resultados para llegar a esos puestos. Si son otros criterios ya se nos escapa. Yo soy deportista, no gestora, y mi misión es lograr los mejores resultados posibles". 

El presente y el futuro pasan necesariamente por la profesionalización del deporte. Tema recurrente en el ámbito rugbístico hispano: "Si hablamos de profesionalización, en algunos países el rugby femenino ha dado un paso adelante por el peso olímpico del Rugby VII. Otros países tradicionalmente fuertes como Francia o Inglaterra tienen estructuras más profesionalizadas, pero no tan diferentes a la nuestra actual".  

"Este año en España ha mejorado mucho el trato al rugby femenino", explica la número 12 de las "leonas": "Tenemos más concentraciones, más partidos, más trato. Y eso se nota. La nueva Federación ha sido clara en este punto. Prometió 50% de los recursos para el rugby masculino y el 50% para el femenino. Y de momento hemos justificado con resultados la apuesta que se hizo por nosotras".

Con un bagaje tras de sí de dos temporadas en Francia, cree positivo para las compañeras buscar nuevos horizontes: "Siempre es bueno. Yo estuve dos años en Francia -esta temporada regresó al Olímpico de Pozuelo- y fue un periodo muy formativo. Otras compañeras han jugado en Inglaterra. Por ejemplo algunas que vinieron a pasadas concentraciones". Sin embargo, destaca el hecho de que todas las jugadoras que han llevado a España al Mundial de Francia 2014 juegan en la competición nacional: 

"Sí, todas vienen de aquí. Todas, menos una, lo hacen de División de Honor, que es una liga reforzada en calidad. Contamos con jugadoras extranjeras que aumentan el nivel colectivo. Y el nuestro se ha visto en este torneo".  

Patricia, en su posición de embajadora internacional y olímpica (de la candidatura de Madrid2020) del rugby, no puede dejar de transmitir su pasión hacia el mundo del balón oval: "A mí me ha dado mucho. Del rugby se pueden exportar muchos valores para la vida. El respeto al público, compañeros, árbitros, a las reglas de juego... También el compañerismo que a todos nos alimenta y que por ejemplo me hizo ser máxima anotadora. Y, que no se olvide, la diversión. Jugamos también para disfrutar”. Y con ellas, la afición, en un deporte que sigue dando resultados en su versión femenina. Las "leonas" no fallan.

martes, 26 de febrero de 2013

A cabezazos contra el progreso

España se vio absolutamente superada por Rumanía. Imagen: APP
Percutía Rumanía y en cada ataque hacía retroceder tres metros a la defensa española. Una perfecta metáfora de nuestro rugby XV: retroceder a base de cabezazos, de los rivales y de los directivos. Cabezazos que poco a poco nos retrotraen a viejos gestos de desesperación que creíamos superados. Languidece en 2013 una selección que un año atrás vivió los momentos más brillantes de su época moderna.

La derrota estadísticamente no es sino una más en la vasta lista de decepciones contra el XV del Roble. Apenas dos veces los rumanos se han visto superados por España en 29 enfrentamientos. La última, casualmente, el año pasado. Eran tiempos mejores... Pero como este no es un espacio basado en el resultadismo, ni aquella victoria fue vista como una mera victoria puntual, ni esta derrota es sólo lo que refleja el marcador. 15-25 como mal menor, maquillaje que enmascara una imagen desoladora. Anulados en ataque -salvo dos acciones contadas- y en defensa ante un rival que no mostró ser mejor que años atrás.

España ha perdido el rumbo (también) en esta parte del amplio deporte que es el rugby. Vaya por delante que aplaudo la actuación de la nueva federación nacional en su apuesta por la cantera y su puesta en valor del deporte femenino. Pero guste o no, el altavoz del rugby lo tiene hoy la versión del XV masculino, y ahí no caben palabras de felicitación. Se deshizo un proyecto que por encima de imperfecciones generaba ilusión, peso mediático, afición creciente... motores de progreso para una disciplina aún minoritaria al sur de los Pirineos. 

Hubo dos grandes fases de demolición de este esperanzador camino: primero la salida del seleccionador Regis Sonnes, previo ofrecimiento de un contrato hecho a medida para que no aceptase. Posteriormente el espectáculo estrella de la nueva cúpula directiva de nuestro rugby, la expulsión de los jugadores hispanofranceses mediante unas formas impropias de un estamento federativo. Una suerte de amenaza culminada en sanción internacional a españoles que un día decidieron serlo por incuestionable compromiso personal. A los autores de "23-F: el rugby toma Gijón" (lamentable titular de la previa de este partido) se les suma el publicar un comunicado desprestigiando y cuestionando el compromiso de estos jugadores. ¿Por qué lo hicieron? Cuesta comprenderlo. Nuestros rivales también se lo preguntan.

Instante del partido Bélgica-España del pasado día 9. Imagen: marca.com
Turbulentas bases para una nueva etapa del rugby patrio con el foco en el próximo el Mundial de 2015, cuya clasificación se juega entre 2013 y 2014. A la cabeza, Bryce Bevin, el seleccionador que inició el camino hacia el único Mundial jugado por España, en 1999. Conocedor del panorama nacional, prometió opciones para repetir hazaña. Mientras tanto, la Federación no se escondía en anunciar como objetivo suyo ir al Mundial de 2019 (Japón). Extraño choque de planteamiento y, especialmente, extraña decisión organizativa la de apostar ¿todo? por jugar un Mundial que por horarios en España no verían más que los forofos. ¿De verdad el rugby tiene fuerza de convocatoria social pongamos un miércoles a las 9 de la mañana para un potencial España-Tonga? ¿Puede ser ese el objetivo prioritario por encima de un Mundial en Inglaterra de más fácil acceso y seguimiento?

Se repudió a "ese equipo alquilado de 2012", en palabras del Director Técnico de la FER a la Revista Veintidós. Y se apostó por algo que nadie sabe muy bien qué es. En Gijón, el sábado, de los 23 jugadores convocados, 11 no habían nacido en España. No lo critico, su compromiso es tan respetable como el de los aquí nacidos. No obstante, resulta curioso cómo quienes atacaban rabiosamente la "Francia C" de Regis Sonnes hoy callen a este respecto. Tampoco parece una apuesta integral de futuro mirando el 2019: cuesta explicar la presencia de algunos jugadores que ya no cumplirán 33 años y que quizá no mejoren el nivel de jóvenes "de aquí" (si se me permite utilizar ese lenguaje). Por último se prescindió de los mentados hispanofranceses en favor [sic] de un bloque estable que no obligase a negociar con los clubes en cada convocatoria. Ese bloque, paradójicamente, se nutre de los jugadores de Rugby VII que por su presencia en las Series Mundiales de esa disciplina no están disponibles en bastantes ocasiones para el XV.

El futuro pinta si no negro, sí gris oscuro como el cielo de esa preciosa embajadora que fue Gijón. Posiblemente la respuesta de la ciudad asturiana, pasional, respetuosa e ilusionante para el futuro, fue de lo poco bueno que podemos sonsacar. Tras caer con honor en Rusia, pero perder al fin y al cabo, aceptar por bueno un empate decepcionante en la forma ante la pujante Bélgica y ser avasallados por Rumanía, España es hoy colista del 6 Naciones B. Y lo peor, sin una imagen de juego que permita ilusiones. Se compite sin saber muy bien cómo, sin unas rutinas que tiempo atrás si teníamos y sufriendo en defensa como no se veía en años. Hoy por hoy, parece poco apropiado mirar al Mundial. Pese a estar aún a dos puntos del tercer puesto (Portugal) que llevaría a la repesca. 

En marzo viajamos a Georgia y recibimos, precisamente, a Portugal. A priori todo lo positivo que se logre en Tiflis -me sigue sonando raro este nombre- será una sorpresa. En cambio no sacar réditos contra los lusos puede condenarnos definitivamente a luchar sólo por no descender a la tercera categoría del rugby europeo. La otra opción es sencilla: rectificar y recuperar, ya para 2014, a aquellos jugadores que tanto nos han dado recientemente y que hoy están expulsados. Es lo necesario y lo que muchos pedimos.

La España de jugadores hábiles y creativos, ataca hoy a cabezazo limpio. Contra el progreso. 

lunes, 24 de octubre de 2011

El sonido del rugby


Nueva Zelanda cumplió con los pronósticos y ganó su Mundial de Rugby. De nuevo la copa Webb Ellis se queda en casa. Se repite la historia de 1987, cuando los kiwis abrieron en triunfo la I Copa del Mundo del balón oval. Francia luchó y jugó con mayor dignidad que en la primera fase, pero no fue capaz de dar el "Aucklanazo", como se había bautizado la posible sorpresa gala. Punto y final para un espectáculo del que -en su grandeza competitiva y social- no puedo dejar de destacar una preocupante faceta extradeportiva: el nuevo sonido del rugby. 

A lo largo del torneo hemos podido notar fuertes pitadas del público para con los equipos contrarios. Una de las señas de este 'deporte de animales jugado por caballeros', como reza su origen, es el señorío de jugadores y espectadores. Los abucheos cuando el rival lanza a palos para conseguir puntos denigran los valores históricos del rugby, que se sustenta sobre el silencioso respeto al rival y el reconocimiento final.

Pero esta culpa no es exclusiva del público del mundial, más pintoresco que aficionado en muchos casos. Esta actitud impropia podemos encontrarla en multitud de campos. El próximo sábado 19 de noviembre España recibe a Uruguay en Madrid. Apuesto, no sin pena, que algún presente perderá las formas cuando vea a los uruguayos atacar (o a los españoles, previendo gran presencia americana). Si el rugby suena, que lo haga a la grandeza que le corresponde, a quien vitorea a su equipo y reconoce al rival. Ganemos o perdamos el partido, que no sea el rugby quien pierda un día más.

PD: Ayer falleció el motociclista Marco Simoncelli en plena carrera. Sirva esta breve mención como reconocimiento para él y todos los deportistas que se dejan su vida intentando lograr la gloria.

martes, 11 de octubre de 2011

Rugby rico, Rugby pobre

Entramos en la fase decisiva del Mundial de Rugby. Llegan las semifinales: Francia-Gales y Nueva Zelanda-Australia. Desde los cruces de cuartos los dos lados del cuadro se han convertido en dos confrontaciones hemisféricas. Por arriba un pequeño Seis Naciones entre los cuatro mejores equipos de Europa. Por abajo, los tres del sur más Argentina, que se incorporará al Tres Naciones en 2012. Grandes espectáculos, estadios llenos y audiencias mundiales en la tercera competición deportiva más seguida por televisión.

Y entre tanto la Selección Española de Rugby disputó el pasado sábado en Madrid un partido amistoso contra el equipo b del Biarritz, uno de los principales del Top14 (liga francesa),  aunque este año hayan comenzado mal. Entrada gratuita; por la cara, eso que tanto nos gusta en España. Ganamos, sí, pero me quedo con otra idea. En las gradas, como mucho, 1000 personas. ¿Dónde está el fallo? En la difusión, o mejor dicho,  en la no difusión de este encuentro.

Yo, consumidor del 90% de los partidos del Mundial de Rugby sólo escuché en ellos una mención velada al partido de España. De medios generalistas ni hablamos; en los deportivos la información no fue precisamente destacada. Sólo el amante del rugby encontró los datos precisos. Pero, y el público generalista potencialmente interesado: ¿qué hace, dónde busca?  El problema no es la afición a este deporte, pues en otros partidos de España –cuando se han anunciado- se han congregado hasta 9.000 personas en Madrid. El problema es la difusión. Somos un rugby pobre, y mientras no haya un interés mediático en mejorar no lo superaremos. Eso sí, en la crítica cruel ante la derrota sí somos ricos.


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