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miércoles, 13 de febrero de 2013

Conmoción en los orígenes del olimpismo



Conmoción en los orígenes del olimpismo; revolución en sus entrañas. La lucha, deporte histórico e historia del deporte, podría quedarse fuera de los Juegos Olímpicos de 2020. Así lo ha planteado el Comité Olímpico Internacional, que, reunido ayer, ha retirado a la lucha la condición de "Core Sport" (deporte titular) para los JJ.OO. de ¿Madrid? dentro de siete años.

Esta controvertida decisión si bien no implica a día de hoy su salida oficial del elenco de competiciones, puede significar su caída definitiva. Aunque asegurada para Río 2016, la lucha deberá jugarse el puesto el próximo mes de septiembre frente a otros siete deportes, algunos de ellos desconocidos a gran escala: Kárate, una fusión del béisbol y sóftbol, patinaje sobre ruedas, escalada, squash, wushu (perteneciente al campo de las artes marciales) y wakeboarding (acuático sobre tabla). 

A la disciplina de Maider Unda (en la imagen durante la competición en Londres) le ha cogido por sorpresa la decisión del COI. De puertas para fuera el favorito a sufrir esta exclusión era el pentatlón moderno, deporte olímpico en Estocolmo 1912 para dos personalidades: el posteriormente conocido como General Patton y el Presidente del Comité entre 1952 y 1972, Avery Brundage. Para Maider, que llevó la lucha a los medios españoles tras su bronce en Londres, es "una broma de mal gusto"; para una parte de la comunidad deportiva, una amenaza a los cimientos del olimpismo de ayer y hoy. Rápidas reacciones internacionales, como el grupo de facebook "Save Olympic Wrestling", que ya suma 56.000 seguidores (y subiendo) a la que puede ser la competición más icónica de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. La lucha está justificando su nombre.

Es más que un deporte. Como disciplina competitiva y como filosofía, la lucha juega un papel fundamental en el desarrollo humano. En su vocación de enfrentamiento reglado, en perfecta sintonía con la idiosincrasia helénica, fue una de las bases en el origen de los Juegos Olímpicos, allá en la Grecia de Olimpia del 776 A.C. Siglos después, mediada la célebre intervención del Barón de Coubertin, no faltó en su versión grecorromana al retorno de los Juegos, Atenas 1896.

El criterio deportivo parece haber vuelto a ser el último en la lista de argumentos del COI -ndr: a este punto recomiendo los análisis de Martí Perarnau y Jaime Gómez-. La realidad es que la lucha es hoy un deporte mundial. En Londres hubo 344 participantes de 71 países, divididos en 268 hombres entre Grecorromana y Libre y 76 mujeres (modalidad de lucha libre). Número que puede chocar de raíz con la intención del COI de no masificar los Juegos en deportistas -no tanto en deportes, pues en 2016 se incorporarán el golf y el rugby en su versión más reducida de Seven-, o bien de dejar paso a otras modalidades igualmente numerosas pero con mayores intereses extradeportivos. 

La fuerza de la lucha moderna, por implantación internacional y número en los JJ.OO., puede haber sido, paradójicamente, su sentencia olímpica. El deporte de Maider Unda y de la talentosa joven Irene García, enfrentó su condición de prescindible con el pentatlón moderno o el taekwondo, entre otros. El primero de ellos, con apoyos en la Comisión Interna del máximo organismo de los Juegos, apenas aportó 72 deportistas; el taekwondo, tan en boga en España gracias a Joel González, Brigitte Yagüe y Nicolás García, sumó 128. Quizá 129 contando, en palabras de nuevo de Martí Perarnau, con un apoyo crucial de Samsung, patrocinador del COI. 

No es una decisión deportiva la que conmociona los principios del movimiento olímpico. Entre los candidatos a ocupar su lugar, parece favorito el béisbol en asociación con el sóftbol y amplificado por el pretendido apoyo de sus estrellas mundiales. Resulta paradójico que ambos, hoy destacados, desaparecieron individualmente del programa tras Pekín 2008. Si nada cambia en septiembre de este año, el COI, puede condenar a la asfixia a una parte de la esencia que surgió en Olimpia, tanto como decir a una parte de su propio organismo. Pocos deportes representan mejor la historia y el sentido de unos Juegos que, recordemos, se alimentan tanto de su economía como de su leyenda. 

miércoles, 9 de enero de 2013

España y su doble responsabilidad en 2013

Comienza oficialmente la última fase en la carrera de Madrid 2020. El pasado lunes la delegación del proyecto español presentó en Lausana ante el Comité Olímpico Internacional (COI) el dossier de su candidatura. El camino iniciado hace ya una larga década vislumbra su final. El 7 de septiembre Buenos Aires será el escenario donde se anuncie el nombre de la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020: Madrid, Tokio o Estambul. 

Será la tercera y posiblemente la última gran ocasión para la capital española. Dos desencantos, siempre al filo del éxito, en 2005 y 2009 para los Juegos a celebrar siete años después. Con argumentos de dudosa credibilidad o con otros más sólidos, dos veces fue cercenado el gran sueño deportivo nacional. Tiene que ser ahora; pensar en una cuarta opción no parece a día de hoy acertado.

A este punto, el máximo organismo olímpico ya ha demostrado que no necesita muchos condicionantes para dejar a un lado el proyecto de Madrid. Un proyecto  bien estructurado, en un avanzado grado de construcción y ajustado, así se recoge, a la situación económica. Con un lastre arrastrado donde más duele, la imagen: la sombra, fundada o infundada, del dopaje. 

Mal empieza el último trecho del camino olímpico: la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) sancionó en diciembre por espacio de tres meses al principal laboratorio en la materia de Madrid. Un castigo seguramente a utilizar como argumento por sus rivales (Tokio y Estambul). Por supuesto el dopaje no es propiedad española, es un mal plurinacional que toca a España como toca a otros países. Afirmar lo contrario es mentir. Lo que sí parece producto interno es una nefasta gestión en la comunicación oficial sobre dopaje. Sanciones sin positivos, positivos sin sanciones, contradicciones entre organismos y oportunismo mediático. Mucho por aclarar y en resumen, arañazos a nuestra imagen deportiva.

Imagen publicitaria del Mundial de Balonmano 2013
En clave positiva, España, sinónimo de Madrid durante este crucial año deportivo, afronta una doble responsabilidad. El calendario 2013 ha tenido a bien dar a nuestro país la gestión de dos de los principales eventos deportivos de sede variable: los mundiales de balonmano y natación. Dos oportunidades de volver a mostrarse como país competitivo. Más allá, dos oportunidades para lucir como perfecto embajador. 

Nuestra selección aspira, como varios rivales, a todo en el inminente campeonato balonmanístico. Ese mismo en el que peligró hasta última hora la sede de Madrid -mal ejemplo-. 2013 supondrá el nexo final entre la mejor generación, ya disgregada, y su relevo de juventud. En julio y agosto, la natación en toda su amplitud debe consolidar el buen 2012, con las medallistas en Londres Mireia Belmonte, la sincronizada y el waterpolo, o los recientes medallistas en piscina corta Melanie Costa, Duane da Rocha, Rafael Muñoz o Marina García. 

No serán los únicos eventos internacionales con sede en "la piel de toro". Dejando a un lado las grandes citas con sede fija -ciclismo, triatlón, motor (no olímpico pero relevante), entre otras- está previsto, aunque peligra, en junio el Europeo de Remo en Sevilla, que a la vez puede servir de reválida local para una disciplina ausente en la delegación española de Londres. O el Europeo de tiro paralímpico, si bien ya en octubre, en Alicante.

Imagen publicitaria del Mundial de Natación 2013
España, en palabras del Presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, ha celebrado en la última década 77 Mundiales y 84 Europeos. La fuerza de la historia reciente se suma al nutrido 2013, una baza a jugar con acierto y con la que este año no cuentan ni Tokio ni Estambul. La ciudad turca celebró en 2012 el Mundial de pista cubierta de atletismo y el de piscina corta de natación. Con menor programación inmediata, la capital japonesa podría verse perjudicada por la cercanía con los Juegos de Verano de Pekín (China) 2008 y los de Invierno de Pyeongchang (Corea del Sur) de 2018. Aunque nunca se sabe...

Por último, la imagen del público como principal valedor de la ya famosa "Marca España". Una pista vacía es la peor embajadora. Frente a la crisis, fundamental atraer a la sociedad a los grandes eventos, con precios equilibrados y una difusión acertada. La Caja Mágica madrileña en el Mundial de Balonmano que arranca el viernes será una buena muestra.

Nos espera un 2013 de máxima responsabilidad en todos los terrenos deportivos. Queda mucho por hacer hasta -ojalá- oír "Madrid" como ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020. 
El deseo de suerte se torna escaso, aunque nunca viene mal. SUERTE.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012: Vista atrás

Algunos se quedarán con un drop de Mathieu Peluchon, una victoria de Fernando Alonso, un ataque "full gas" de Alberto Contador... Otros recordarán 2012 como sinónimo de crisis general, de ahogos, hundimientos y desapariciones en lo deportivo. Y por supuesto, todos asociarán para siempre este año a los Juegos de Londres. Se acaba un intenso 2012...

Juegos Olímpicos, o la unidad de medida del deporte global. Para España, una prueba de fuego ante un contexto negativo para la práctica deportiva. La crisis ha tocado, y de qué forma, al mundo de la competición. No es casualidad que en un momento crítico sobresalieran algunas de las que mejor saben manejarse en tales circunstancias: las deportistas femeninas. Sin demasiados recursos, y/o con un número de licencias federativas notablemente inferior a otras naciones -pongamos el caso del waterpolo- muchas de ellas han demostrado poder rendir al máximo nivel internacional. Como planteé en su momento, quizá Londres haya sido de cara al futuro la Barcelona del deporte femenino. Su revitalización. Una buena oportunidad para dar presupuestaria y mediáticamente el trato que han demostrado merecer. Idea que va mucho más allá de la pretendida igualdad heredada del "buenismo" político.

En gran medida fueron ellas, las mujeres, quienes salvaron el pabellón olímpico español. Once de las diecisiete medallas llevaron su sello. Para España un resultado bueno, no sobresaliente. Se acallaron euforias y promesas de "medalla segura", algunas de las cuales se esfumaron en primera ronda. Hubo triunfos inesperados, quizá en base al desconocimiento polideportivo. Varias disciplinas pasaron del anonimato al primer plano social y aún permanecen en parte, gracias a sus buenos resultados (piragüismo, taekwondo...). Es la fuerza de los Juegos.

Temporada, también se dice, de paralímpicos, como si sólo existieran cada cuatro años. Consideraciones al margen, los JJPP han demostrado en Londres su creciente grandeza. En ambiente y en resultados, con una mejora competitiva asombrosa. No pocos atletas y no me refiero a los ya olímpicos Oscar Pistorius o Natalie Du Toit, hubieran participado con digno resultado en los JJOO del mes anterior. Se ha visto un claro avance hacia su profesionalización. Quedarse ligeramente a un lado supone retroceder. Puede ser el caso de España, donde el deporte paralímpico a día de hoy no es medio de vida. Con todo, son infinitamente mejores sus condiciones actuales que las de hace una década. Es obligado revisar el modelo paralímpico, las becas ADOP (creadas en 2005) y el día a día de sus deportistas. Ante los recortes que todo amenazan, volver a aplicar sensatez en la distribución de las ayudas. 42 medallas son muchas, pero son menos de las 58 de Pekín´08 o las 71 de Atenas´04. 

Se está haciendo una buena labor posterior a los Juegos Paralímpicos. Un acertado, aunque todavía insuficiente aprovechamiento de la imagen del deporte adaptado y de sus atletas. Facilita bastante la tarea contar con el doble ejemplo, deportivo y comunicativo, de Teresa Perales, la deportista española más laureada en unos Juegos. 22 medallas, las mismas que Michael Phelps, pero con menos patrocinadores. Puro talento en la piscina y en la vida. Y como ella, otros tantos, imposibles de citar aquí.

Pero 2012 no fue sólo Londres. Se recordarán momentos de gloria, cada cual a su nivel, del deporte español. Pero también las consecuencias de un año trágico en cuestiones económicas. Si el club grande ha notado la crisis, el pequeño se ha visto ahogado por ella. Multitud de entidades profesionales y amateurs han desaparecido y otras tantas se han visto obligadas a reinventarse desde la base. Otrora campeones, ahora clubes de cantera... de nuevo. La dinámica que quizá se perdió en favor de un resultadismo con fecha de caducidad. Rentable a corto plazo, sí, pero inviable en el tiempo. Recortes, subvenciones a deber y un modelo que se deshincha, llevándose por delante a muchos deportistas. Exilio masculino y femenino. En suma, errores que cuando salgamos de esta deberán recordarse para no volver a caer en ellos.

Que 2013 sea más provechoso, porque empieza fuerte...

lunes, 13 de agosto de 2012

Londres ¿la nueva Barcelona del deporte español?

Fotografía: Marina Alabau, oro en vela clase RS:X
De Londres 2012 habrá tantos balances cuantos enfoques se pretendan. Si hablamos de España los políticos cantarán un gran resultado. Y se harán algunas fotos. Los más sensatos hablarán de buen rendimiento, en la línea de lo esperado. Las diecisiete medallas logradas por los deportistas nacionales mantienen el nivel global ofrecido en Pekín 2008, donde se lograron 18. Pero si por algo debemos recordar intramuros esta edición de los Juegos Olímpicos es por el símbolo de una fotografía once veces repetida: una mujer sonriente en el podio.

A plazo futuro Londres puede suponer al deporte femenino lo que Barcelona 1992 supuso al deporte español general; su puesta en valor. Once medallas, y otras tantas a las puertas, para demostrar el nivel competitivo de la versión menos publicitada y menos sufragada del deporte. Ahora, con la sociedad receptiva al deporte femenino es momento de avanzar. De vender a la futura cantera los valores, la imagen de unas luchadoras convertidas en medallistas olímpicas. Y a corto plazo, de decidirse a rescatar a tantos equipos y competiciones que se ahogan por inanición. Lo que le sucede a los laureados Itxako de balonmano o Ros Casares de baloncesto es sólo la parte visible del día a día. Si para Barcelona nació el programa ADO, de Londres 2012 puede devenir la apuesta institucional por las mujeres deportistas. En época de crisis toca racionalizar aún más los recursos. Ellas han demostrado que merecen ser tenidas en cuenta.

El análisis global de resultados tampoco debe obviar los diplomas, los verdaderos diagnosticadores del nivel deportivo. Si en Pekín hubo 36, ahora han sido 30, de muy diversas disciplinas, la mejor noticia. 47 veces entre los ocho primeros es un buen balance (no excelente). El deporte español no está en crisis, aunque sí tocado y donde más duele, en la base. Para llegar en condiciones a Río de Janeiro 2016 y -soñemos- Madrid 2020, deben cuidarse las generaciones futuras con más acierto que hasta ahora.

De la capital británica España se trae alegrías de múltiples orígenes, aunque con la base del agua. Absolutamente brillante el trabajo desarrollado por la selección de piragüismo en sus dos modalidades: aguas bravas y aguas tranquilas. Ocho deportistas: tres metales (David Cal, a la cabeza del pálmares olímpico del deporte español, Saúl Craviotto y Maialen Chourraut) y cinco diplomas. Pleno de rendimiento. Pletórica la actuación de Mireia Belmonte. La nadadora catalana ha sido la única doble medallista individual. Dos podios y un diploma en un ambicioso programa de seis pruebas. Fue valiente y acertó -imagino las críticas de no haber logrado presea-. Otro doblete para el siempre creciente equipo de natación sincronizada. Éxito nacional del triatlón, con la plata de Javier Gómez Noya y una gran participación de Ainhoa Murúa, séptima. Y un milagro venido del waterpolo femenino: subcampeonas en su debut olímpico y con el leve respaldo que da contar con apenas 570 fichas federativas.

En vela se cumplieron sólo algunos pronósticos. Marina Alabau respondió con contundencia a su rango de favorita. Oro. Como el que se llevó una de nuestras sorpresas en la categoría Elliott 6 metros. En esta disciplina de enfrentamientos directos entre embarcaciones, el equipo español de Echegoyen, Pumariega y Toro sorprendió al mundo. Esta vez no pudimos ver el éxito de Iker Martínez-Xabi Fernández o Rafa Trujillo, incluídos en la previa como aspirantes a todo. ¿Fracaso? En absoluto. Ganar no es tan sencillo como quieren creer algunas mentes preclaras. Sí preocupa que las dos disciplinas con ganadoras españolas no serán, a priori, olímpicas en Río de Janeiro.

Fotografía: Joel González, oro en taekwondo / alondres2012.com
Los deportes de contacto dejan una extraña dupla de sensaciones. Inmejorable el taekwondo, con tres medallas de tres participantes (Joel González, Brigitte Yagüe y Nicolás García). Efectividad total, como en lucha, con el bronce de Maider Unda. Dos de esos deportes sin hueco mediático que impactaron en la audiencia. Decepción en el judo. Sugoi Uriarte, magnífico, rozó el podio. El resto quedó lejos. En boxeo nuestros dos púgiles cayeron a la primera. Muy difícil hacer una diagnosis global en deportes basados en enfrentamientos directos. Un cruce complicado, un despiste y adiós a los Juegos. Importante, frente a este desencanto, mantener activos los centros de formación.

Entre los equipos, uno de los ejes nacionales, también disparidad. Por delante el histórico bronce del balonmano femenino. Más mediática y menos sorprendente resultó la plata del baloncesto. Quizá el último premio mayor para nuestra mejor generación de la historia. Un torneo errático, con un episodio extraño ante Brasil, hasta llegar a la buscada final con Estados Unidos. Cerca, muy cerca de ganar a la mejor selección del mundo. No llegaron tan lejos otras disciplinas masculinas, y no por falta de mérito: el balonmano cayó en cuartos contra Francia con un gol a segundos del final. Otro gol, este no marcado, dejó al hockey masculino sin semifinales. Reaccionó con pundonor un equipo tocado por las lesiones y la torpeza mediática de Álex Fábregas. Otro deportista, este grande, dijo adiós tras años de historia: Iván Pérez. No tuvo el homenaje deseado, el waterpolo perdió en cuartos ante una superior Montenegro. El fútbol falló. Faltaron goles, sobró prepotencia.

El ciclismo, como siempre, una lotería. En las tres modalidades con representación (pista, ruta y montaña) estuvimos presentes y cerca del éxito. Del oro al décimo hay poca distancia. Caso aplicable al tenis. Con la baja de Rafa Nadal se redujeron muchas opciones de optar a un metal en Londres, cuya superficie, la hierba, no nos era propicia. La inhabitual pareja de dobles David Ferrer-Feliciano López tuvo a un punto el pase a la final. Cayeron. Tocados de ánimo, se les fue el bronce al día siguiente. Bien Nicolás Almagro en uno de sus torneos más serios. Cuartofinalista, no pudo apenas luchar contra el ídolo local Andy Murray por una lesión en el hombro. Su fe por acabar un partido perdido le dignifica más.

En gimnasia destacar el conjunto de rítmica tras un sensacional trabajo. Cuarto puesto que sabe a premio mayor por lo que supone. En artística, pasados los años del casi mito Gervasio Deferr, costará encontrar similar rendimiento. En la búsqueda de un futuro dorado, el diploma de Isaac Botella en salto es una esperanza. Futuro, también en halterofilia. Dos competidores, dos diplomas con records de España: Lidia Valentín y Andrés Mata. La primera sigue consolidándose como una destacada deportista; el segundo ha sorprendido a los ajenos al levantamiento.

Fotografía: El bronce de España en balonmano, un momento histórico / juegos-olimpicos.com
Con tres diplomas se marcha el equipo de tiro olímpico. Tres disparos al filo de la medalla. Buen trabajo. Tampoco hubo medallas, pero sí detalles ilusionantes en disciplinas tan extrañas al espectador medio como el bádminton o el tenis de mesa. Entre los primeros, Pablo Abián y Carolina Martín trajeron a España sus primeras victorias. Hasta en tenis de mesa hubo logros. Ganar un set y casi un partido a la infranqueable muralla china, en su territorio, ya es meritorio. De aquí hacia adelante. Equitación y tiro con arco también tuvieron representación española. Más allá de los puestos, buenas sensaciones en dos modalidades tan complejas. Las dos parejas de voley-playa realizaron una digna competición. Sólo un partido inferior de ambos, en cruces, les apartó de las medallas. Esto son los Juegos.

No fue buena, en cambio, la participación en atletismo. Apenas cuatro plazas de finalistas para toda la representación. Este deporte atraviesa un momento difícil, con una clara inferioridad frente a otros países y en un cambio generacional aún no del todo fecundo. España se marcha otra vez a cero. No cabe objeción a quienes compitieron, hicieron buenas marcas (muchos se superaron) y fueron vencidos. En verdad, otros no cumplieron. El atletismo necesita reactivarse. El apoltronado presidente José María Odriozola no se da por enterado.

Y mi predilección: el periodismo. Sencillamente, un lujo poder disfrutar y redescubrir a tantos buenos periodistas deportivos. Con la libertad de guión e información en estos días, muchos mostraron su verdadero talento. Muy bueno el trabajo ofrecido por Televisión Española, con una planificación ambiciosa y de difícil puesta en práctica. Hubo fallos, algún error en la selección de emisiones, pero en resumen, brillante labor. Destacar, como siempre a Ernest Riveras, Paloma del Río, Julia Luna, Marta Solano, cada uno en su papel. Narrando deportes o conduciendo la programación. A otros menos conocidos quizá, Amat Carceller, Francisco José Caro, Ángel Cárceles, los especialistas Javier Soriano en natación, Almudena Cid en gimnasia o Alberto Urdiales en balonmano. Muy buena la información circulada en twitter a través de tantos perfiles informativos. Ejemplos donde mirarse en el deseo de vivir "in situ" alguna próxima ocasión.

Se cierra la fiesta del deporte con un lamento: despedir a los deportes minoritarios hasta 2016. Es este un comentario con el que no coincido, por lo que de conformista tiene. Aceptar la renuncia a a disciplinas que van a seguir activas esta Olimpiada hasta Río de Janeiro. Quizá los medios generalistas ya no hablen de waterpolo, voleyplaya o tiro, pero ellos siguen y quien quiera, puede mantener vivos estos deportes. Quejarse en lícito, activarse es mejor. No toda la culpa de los medios. Y si queremos que el fútbol no lo fagocite todo, lo primero es demandar otra información. O, llegado el caso, ofrecer otra información.

No se acaban los Juegos: llegan los Paralímpicos el 29 de agosto. También son los Juegos. La llama, apagada ayer, aún sigue viva y estos atletas lo van a demostrar en breve. Suerte a todos.

lunes, 6 de agosto de 2012

Tres polémicas olímpicas

Fotografía: Oscar Pistorius en Londres 2012
Hacer de cada detalle un debate. Es la fuerza de los llamados "Juegos del Twitter", donde nada queda al aire. Aprovechando y aumentando esta fuerza, los medios de comunicación juegan con la controversia. Hábilmente logran canalizarla en su beneficio, generando corrientes de opinión. El problema reside en su intencionalidad, no siempre positiva. Dentro del amplio espectro de polémicas olímpicas alimentadas desde los medios, recojo tres especialmente propensas a la discusión. 

1) Salir a perder contra Brasil en baloncesto: Todo viene de la derrota de España contra Rusia. A fin de evitar un posible cruce con Estados Unidos en semifinales, se ha planteado la opción de no ganar a Brasil. La llamada prensa deportiva ha encendido este debate perverso sobre los beneficios de una potencial derrota. Particularmente veo inaceptable que una selección ejemplar como la española de baloncesto opte por perder. Siquiera que se manche su buen nombre, la honradez de los jugadores ha quedado demostrada torneo a torneo. Recordar que en sus filas está el merecido abanderado nacional: Pau Gasol. Saliendo al paso de las dudas, los miembros del equipo han manifestado total intención de ganar. Confianza en ellos...

...Confianza en ellos, no en los valores ético-deportivos de nuestra sociedad. En esa vergonzante encuesta del diario Marca ganó el sí a la derrota. El sí al comportamiento inaceptable en pos de una posible medalla. Posible porque evitar a Estados Unidos no regala ninguna certeza. De la misma manera que Rusia rasgó las vestiduras nacionales, Lituania o Francia podrían hacerlo. Un equipo de menor nivel como Gran Bretaña estuvo muy cerca de ganar a una España descentrada. Para los suspicaces ante posibles acuerdos, un caso previo: la voluntad anticompetitiva vista en el badminton femenino ha sido penada en Londres con la expulsión de sus implicadas. Que siga siendo así, no todo vale para subir al podio. España debe salir (y saldrá) a ganar a Brasil, y si ha de perder, resultado sorprendente pero no imposible, que sea compitiendo de igual a igual. 

2) El fin olímpico del fúbol: Del "seguro" y cantado oro, de hablar maravillas del once español pasamos al deseo del fin olímpico del fútbol. Se argumenta agotamiento de un modelo que, casualmente, nadie diagnosticó días antes. El acicate, una irrefutable eliminación en primera ronda. Consumada la sorpresa, desde la prensa se generó el debate sobre su desaparición como disciplina olímpica. No caben engaños, no hay interés real en la competición; se llama despecho futbolero. 

Cierto que el fútbol en los Juegos aparece en segunda línea. Sin la presencia de sus grandes figuras -cuestión que celebro-, el interés mediático es desplazado del deporte del balón. Muy buena noticia ya que por una vez se ofrece mayor difusión a otros deportes, cuestión tantas veces solicitada. Participo de la opinión de que el fútbol queda debilitado en este marco, resultados al margen. Pero, de haber ganado España una medalla ¿qué medio hubiera protestado sobre su agotamiento? La entrada en Río de Janeiro 2016 del rugby a siete y el golf puede ser su puntilla. 

3) Oscar Pistorius y su participación en los 400 metros. De entre los muchos triunfadores en Londres, uno de ellos es el atleta sudafricano. Hasta ahora paralímpico, Oscar ha conseguido participar en unos Juegos Olímpicos. Su caso no es el primero: antes logró el doblete su compatriota la nadadora Natalie Du Toit en Pekín 2008, como hará de nuevo en unos días. La polémica sobre Pistorius nace de las prótesis sustitutivas de sus piernas. Diversos estudios han demostrado una ventaja relativa del sudafricano frente a otros atletas, por la evidente falta de cansancio muscular. También se ha demostrado, por contra, una pérdida de apoyo y ritmo en los tramos de carrera en curva. 

Pero el enfrentamiento entre ventajas e inconvenientes obvia el aspecto más importante: el ejemplo de superación. La imagen de Oscar Pistorius olímpico es un acicate para muchas personas en su situación. Conseguir competir con los mejores pese a las circunstancias. Reconozco la polémica que hubiera rodeado una potencial medalla suya. No hay opción como se preveía;  Pistorius fue eliminado en semifinales (tras avanzar una ronda). Apenas sí importan las prestaciones, su sola presencia en Londres es un espaldarazo para nuevos deportistas. Su voluntad es un referente social y mediático en estos Juegos. Por ello yo celebro su presencia.

viernes, 27 de julio de 2012

De Barcelona a Londres: más que simples medallas

Fotografía: Estadio de Montjuic, en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona
Hace veinte años y dos días una saeta de fuego alumbró la nueva era del deporte español. Esa preciosa imagen, mil veces repetida hoy, sucedió en Barcelona. Su protagonista, el atleta paralímpico Javier Rebollo. Cargado su arco, atinado su pulso, lanzó su flecha al centro mismo del pebetero del Estadio de Montjuic. Acababan de comenzar los Juegos Olímpicos de Barcelona. La historia de su historia se remonta cinco años más atrás; en concreto al 18 de octubre de 1987. En aquel día de otoño la ciudad catalana fue designada sede de la edición de 1992. O dicho de otro modo, fue declarada el motor del cambio deportivo nacional.

A ojos del mundo España debía/quería mostrar su mejor cara. En ese contexto se dio el gran paso en favor del deporte español sabido su impacto social. El amateurismo más improductivo que sustentó otras décadas dio lugar al profesionalismo en un primer grado de desarrollo. A través de una partida económica importante nació, como base del proyecto, el programa de becas ADO (Asociación de Deportes Olímpicos). Desde su origen buscó dotar al atleta de los recursos suficientes para su plena dedicación deportiva. Ni fue perfecto entonces ni lo es aún hoy, pero supuso un avance difícilmente calculable.

Puede decirse que aquel plan de becas situó a España en el S.XXI del deporte, pese a nacer en 1988. Acortamos la distancia organizativa que nos separaba de otros países; Barcelona así lo mostró. Que cada deportista pudiera dedicarse en exclusiva a su prueba, con los medios precisos en las instalaciones precisas fue clave. Añadir el otro concepto de base, el evidente factor motivacional de competir en casa. El medallero dio la razón al nuevo ADO, con un total de 22 medallas, cifra entonces impensable. En la edición anterior -Seúl 1988- apenas se sumaron 4 metales.

Han pasado 20 años y hoy Gran Bretaña quiere sorprender al mundo. Su tan cuidada ceremonia de apertura marca el comienzo formal de los Juegos Olímpicos 2012. En ellos España se juega, intramuros, un diagnóstico de la viabilidad de su sistema, aquel nacido para Barcelona´92. La crítica situación económica sirve de contexto actual, en el que disciplinas olímpicas agonizan día a día. Desaparecen equipos por asfixia económica, sufre la cantera ante la falta de recursos. Y se reducen las becas, como explica el atleta Carles Castillejo a esta página. No hay dinero.

Panorama desolador que a priori se revela más grave en los Juegos de Rio de Janeiro 2016. Ello no frena los ánimos de quienes apuntan las previsiones de medalla para los presentes JJ.OO. Habituales las quinielas olímpicas, a las que todos nos sumamos. Interesantes y peligrosas a partes iguales. No tanto por un posible error en el cálculo cuanto sí por las reacciones posteriores. 

Fotografía: Combinado español de natación sincronizada en plena actuación en 2011/Heraldo.es
En una sociedad como la española más propensa al fanatismo que a la afición, ofrecer "medallas seguras" es un riesgo. Riesgo a explotar esa extraña faceta que cuestiona el trabajo de deportistas olvidados durante cuatro años. Sin conocer sus condiciones de entrenamiento ni sus recursos, sin conocer incluso sus nombres en muchos casos, se exige cumplir los resultados previstos. Pregunta abierta: ¿previstos por quién?, ¿con qué conocimiento? No todos los pronósticos tienen validez.  

Los Juegos Olímpicos, como cualquier competición se centra en los resultados. De ahí surgen las becas, los patrocinios y los contratos. No pretendo pedir que las becas vengan de un entrenamiento duro; se necesitan logros. Pero el juicio a esos resultados deben alcanzar sólo hasta los límites del respeto al competidor. De ese concepto tan volátil como "medalla segura" pueden sobrevenir engaños: ¿Qué plantear si, por ejemplo, España no logra medalla en natación sincronizada? Un error, un desajuste inapreciable en tiempo real... Pocos se habrán preocupado por este conjunto antes de Londres, de sus muchas horas de trabajo, de lo que supone la dedicación exclusiva al entrenamiento. Muchos serían, en cambio, quienes criticasen para mal en caso de fallo.

España no se juega como país 15-20 medallas olímpicas en 2012. La cuestión va más allá: un diagnóstico de su situación deportiva. En especial de aquellas disciplinas menos populares en otros escenarios. Plantear su estado actual y analizar su viabilidad futura. Buscar el modo de asegurar la pluralidad para hacer frente a la crisis. Un fallo, el que lleva al deportista de la medalla al sexto puesto, no debe ser el motivo de análisis. Sí la prestación global; esa debe ser la lectura que hagamos de Londres. Sean las medallas que sean, aunque mantenga mi optimismo relativo. Arrancan los Juegos Olímpicos de Londres. A disfrutar del deporte.

martes, 24 de julio de 2012

Abanderado de lo ejemplar

Fotografía: Rafael Nadal, en la ceremonia de presentación como abanderado español.
De Olimpia a Londres mucho ha cambiado la imagen de los Juegos Olímpicos, tanto cuanto lo han hecho las sociedades, a cuyo abrigo ha ido creciendo este evento. Todo ello no es sino una parte consustancial de la evolución. De los héroes descalzos en los siglos precristianos a los modelos de marketing en que se convierten los deportistas actuales. De la casi total exclusión femenina primaria a la igualdad actual, ampliada en 2012. Incluso en lo referente al motivo religioso fundacional, obviado por completo en la era moderna. Todo cambia, excepto una figura: el atleta entendido como ídolo. A lo largo de la historia los deportistas han representado ejemplos de conducta a las sociedades. Ejemplos no siempre de ejemplares maneras, pero siempre imitados. 

En el área de ejemplaridad positiva se adentra, a la perfección, Rafael Nadal. Mejor tenista español de la historia y -se abre el debate- quizá mejor deportista español, el balear bien sabe lo que supone el peso de la fama. A su cargo de ídolo internacional se añade la carga de convertirse en blanco de las más zafias iras paisanas y ulteriores. Por su trayectoria, que es la suma de sus títulos y sus valores humanos, el Comité Olímpico Español tuvo a bien designarle abanderado nacional en Londres. Uno de los mayores honores para un deportista. Absolutamente merecido en su caso.

El palmarés y la calidad de Rafa hacían contar con él en las previsiones medallísticas de estos Juegos. Así hasta hace un mes, cuando cayó en la segunda ronda de Wimbledon (sede y superficie donde se disputará el tenis olímpico). El motivo le viene de antiguo: sus ajadas rodillas, el gran lastre de una trayectoria sin mácula. A contrarreloj, el balear ha querido recuperarse. El pasado jueves lo decidió: era imposible, no iría a Londres. Tocado en lo físico, herido en lo moral, obró en consecuencia con su rango. No aceptaba la idea de participar en baja forma. Adiós a las posibles medallas y adiós al sueño de abanderar a su país.

En unas declaraciones, el tenista manacorí explicó los motivos de su renuncia: "Tengo que pensar en mis compañeros, no puedo ser egoísta y tengo que pensar en el bien del deporte español, especialmente del tenis español [...] Hoy es uno de los días más tristes de mi carrera ya que una de las mayores ilusiones y el momento quizás más especial era ser el abanderado de España en la ceremonia de inauguración de los Juegos en Londres".

Sobresaliente Rafa en un detalle de insólita grandeza. Renunciar a, como expresa, uno de los momentos más especiales para un deportista. Encabezar una delegación nacional de 282 atletas. Más allá, liderar las esperanzas deportivas de un país tan maltrecho como España. A falta de buenas noticias en términos socioeconómicos, los Juegos Olímpicos, como otros eventos deportivos, se tiñen de analgésico a tiempo parcial. Y en cuestiones de alegrías competitivas, Rafa ha jugado regularmente un gran papel en la sociedad. Palabras aparte, la decisión trae implicita una renuncia más tangible: la económica, devenida de sus posibles éxitos, pues participaba en las categorías individual y dobles.

La rumorología, un exceso quizá de reacciones instantáneas, han puesto en duda su intención de participar en los próximos Juegos de Río de Janeiro 2016. Por edad, Rafa Nadal bien podrá ser de la partida en Brasil. Queda por ver si su cuerpo, sus rodillas, resisten el duro calendario tenístico. Si su mente no pierde la ilusión por la victoria. No es Río lo que debe preocuparnos ahora. Por delante del deporte debe estar siempre el deportista.

Su puesto como abanderado queda bien cubierto. Tras un debate menos unánime sobre la "opción b", el elegido ha sido Pau Gasol. Un pionero del deporte español, no tanto por descubrir al baloncesto español la NBA, sino por hacerla cotidiana. Por lograr que España fuera parte activa en la hasta él lejana liga americana. Previos al catalán se recuperaron, entre certezas e ilusiones, los nombres del piragüista Saúl Craviotto, del marchador Jesús García Bragado, del jugador de balonmano José Javier Hombrados o incluso de la pareja de regatistas Iker Martínez-Xabi Fernández, con la rémora de no poder ejercer de abanderados a la par. Será, finalmente Pau quien ize la bandera española en la ceremonia de apertura. En la distancia, Rafa Nadal puede sentirse orgulloso de su decisión. Una vez más, abanderado de lo ejemplar.

miércoles, 4 de julio de 2012

Carles Castillejo: "Me siento un privilegiado del deporte"


Se reconoce un privilegiado del deporte, y es que en Londres sumará su tercera participación olímpica. Honor que no muchos competidores han logrado en su carrera. Y un honor que, a tenor de los resultados, le llega en buen momento. Sin poder preparar a fondo la distancia, ya que no es su prueba actual, recientemente ha rozado la medalla en los 10.000 metros del Europeo de Atletismo de Helsinki. A estas alturas los aficionados le habrán reconocido. Efectivamente, se trata de Carles Castillejo, nuestra mejor baza, por tiempos, para el maratón de los Juegos. El atleta barcelonés ha atendido la llamada de Diez Minutos Sin Fútbol para hablar de la inmediata cita londinense y de otros temas relacionados con el atletismo.

Diez Minutos Sin Fútbol: Londres, los Juegos Olímpicos, lo que su nombre supone, articula en gran medida esta entrevista. La primera pregunta es obligada. Sabes bien lo que se siente en su interior, después de haber vivido las anteriores dos citas (5.000 metros en Atenas 2004 y 10.000 en Pekín 2008). ¿Cómo describes la experiencia olímpica?

Carles Castillejo: "Los Juegos son la máxima expresión del deporte y poder disputar uno es el sueño de cualquier deportista. ¡Imagínate tres! Es una pasada. Me siento un privilegiado del deporte".

Diez Minutos Sin Fútbol: Llegas con un buen tiempo en maratón (2h10'08") y con otras buenas marcas previas recientes como en los 10 kilómetros de Manchester. ¿Cuál es tu previsión para la cita del 12 de agosto?

Carles Castillejo: "Mi reto es llegar al 100%. Presentarme en la línea de salida y decirme a mí mismo que estoy preparado para exprimirme al máximo. Si lo consigo estaré satisfecho independientemente de la marca que haga".

Diez Minutos Sin Fútbol: Asombraste en tu debut maratoniano en Castellón del pasado diciembre. Allí ganaste el Campeonato de España y lograste con bastante margen la mínima para los Juegos. Desde aquel día hasta Londres habrán pasado exactamente ocho meses y un día. ¿Has notado en este tiempo una mayor adaptación a la distancia o te quedas con las sensaciones de la competición nacional?

Carles Castillejo: "Ahora estoy más adaptado a la preparación pero las sensaciones son muy diferentes. Es verano y con el calor el desgaste es mucho mayor, eso hay que tenerlo en cuenta. Los entrenos largos se hacen mucho, mucho más duros ahora que en la preparación anterior. Por ello, no se puede comparar".



Diez Minutos Sin Fútbol: Hablando de maratón, es evidente el dominio africano, en especial de la dupla Etiopía-Kenia. Ahora bien, en el ranking 2012, destacan varios tiempos de atletas japoneses, estadounidenses o europeos, no todos nacionalizados ¿Crees que hay alguna opción de hacer frente al control africano, o aún no existe esta posible competencia?

Carles Castillejo: "La única opción es ser cautos y esperar nuestro momento. Los africanos van a luchar por el oro y no todos van a llegar a meta. Ahí es donde debemos estar nosotros, con la caña preparada". 

Diez Minutos Sin Fútbol: El entrenamiento físico de un maratoniano se analiza profundamente. Por ejemplo el ciclo de dos semanas de carga y una de descarga, con tiradas largas de más de 30 kilómetros, que tú bien explicas en tu blog. Pero en general apenas se trata el aspecto psicológico ¿Complementas la carga física con algún tipo de entrenamiento mental de resistencia?

Carles Castillejo: "El aspecto psicológico se trabaja en esos mismos entrenos. A medida que vas aumentando la distancia de esos rodajes vas endureciendo la mente, hasta el punto que una vez has hecho varios rodajes de 2h, hacer uno de 1h30-1h45 se te hace fácil".

Diez Minutos Sin Fútbol: Yendo un paso más allá, tú has practicado y conoces bien múltiples distancias del medio fondo y fondo. Acaba de celebrarse el Europeo de Helsinki. ¿Cuál es tu opinión sobre el momento que atraviesa nuestro atletismo?

Carles Castillejo: "El medio fondo - fondo está viviendo un relevo generacional. Los jóvenes empiezan a apretar fuerte, sobre todo en 800-1500. Quizá un poco menos en 5000-10000.

Diez Minutos Sin Fútbol: Hablemos un poco del trato mediático y social. ¿Crees que la opinión pública tiende a pecar excesivamente de resultadista con vosotros?

Carles Castillejo: "Sí, es cierto que no se valora el esfuerzo que hacemos. No se valora, tampoco, la dedicación plena que tenemos para poder luego rendir al máximo".


Diez Minutos Sin Fútbol: En plena crisis, se presta más atención que nunca a la financiación del atletismo. ¿Cómo subsiste económicamente un atleta profesional?

Carles Castillejo: "El atleta profesional subsiste por el contrato con su club, los fijos por participación en carreras y por la beca federativa, la cual va en función de tu rendimiento: si corres ganas y si no corres no ganas. 

Diez Minutos Sin Fútbol: ¿Y es viable este sistema de becas para el atleta?

Carles Castillejo: "Con esa beca tienes cubiertas, aparte de lo económico, las necesidades de fisioterapia, pero ya está. Todo lo demás corre de tu cuenta. Si además tienes en cuenta que dichas becas han bajado un 30% en dos años... es normal que no hayan tantos atletas profesionales".

Diez Minutos Sin Fútbol: Comenzamos hablando de los Juegos Olímpicos y con ellos acabamos, aunque mirando hacia el futuro. Llevas apenas una temporada como maratoniano y tienes edad suficiente para aguantar en buena forma, ¿te ves en Río de Janeiro 2016?

Carles Castillejo: "No. Sinceramente creo que cada cosa tiene su momento y no me veo dentro de 4 años corriendo a alto nivel. Corriendo sí, porque me apasiona, pero no haciendo 200 kms. semanales. Hay otras cosas en la vida y hay que disfrutarlas".

Así acaba la entrevista con Carles Castillejo, a quien desde aquí agradezco su atención y amabilidad. El maratón tendrá lugar el 12 de agosto, día de la Ceremonia de Clausura de Londres 2012. Suerte.

Fotografía 1: Victoria en el Campeonato de España de cross 2012/EFE

Fotografía 2: En la disputa de los 10.000 metros en el Europeo de Helsinki/blogstillejo.blogspot.com 

Fotografía 3: Durante una competición/labolsadelcorredor.com

miércoles, 18 de abril de 2012

100 días


100 días. El último gran hito señalado en rojo en la cuenta regresiva hacia los Juegos Olímpicos. Cuatro años de espera -periodo llamado olimpiada- cerca de su culminación: el encendido del pebetero. Será el 27 de julio. Tan cerca y aún tan lejos.

Lejos, para quienes a falta de tres meses no tienen segura su participación. Abril y mayo son fechas claves. Los torneos preolímpicos
 son la última opción para definir los participantes finales de cada país. Algunos de estos clasificatorios, ya resueltos, nos han aportado no pocas alegrías. Otros, aún por disputar, mantienen en el aire miles de esperanzas.

Esperanzas, ante todo, de estar. De sentirse y ser protagonista directo del gran "totum" que son los Juegos. Un honor que dota de categoría especial cualquier currículum vitae: tanto el de atletas como el de periodistas. Quienes han estado lo saben y así lo afirman. 

Precisamente de esto último, de periodismo olímpico -si se me permite tal especialidad-, disfrutamos cada periodo de olimpiada en cantidad. El deporte, en su versión más social, amplificado con respecto a la imagen habitual. La idea de que por delante del deportista siempre hay una persona. Y en cada triunfo o fracaso hay una historia por contar. Los Juegos permiten conceder incluso protagonismo para aquellos atletas injustamente olvidados: los paralímpicos. El poder del olimpismo es amplio. Sobre él se construyen y publicitan historias que en otra época apenas si verían la luz de los medios.

100 días para pensar en los Juegos. En tres meses nos veremos en Londres. Disfrutemos de esta espera.

Fotografía: David Cal abre la representación española en Pekín 2008. / RTVE.ES

viernes, 23 de diciembre de 2011

Un mensaje de superación


En 2012 la capital del mundo no será Washington. Tampoco será Nueva York. Ni siquiera Berlín, pese a Merkel. En 2012 la capital del mundo será, durante varias semanas, Londres. Porque como cada cuatro años los Juegos Olímpicos arramblarán con las atenciones mediáticas y harán de la metróplis inglesa el foco donde converjan todas las miradas. Una colosal demostración de poder financiero, social y -para algunos románticos entre los que me incluyo- aún deportivo con fuerza para oscurecer tras de sí al resto de eventos del año. El mundo será, en base, los Juegos. Pero detrás de éste, admirado y rentabilizado,  hay otro mundo sin fama igualmente destacable: los Juegos Paralímpicos.

En el vasto campo de las paraolimpiadas siempre he mostrado fascinación por la valentía de estos atletas. Sea con minusvalías físicas o psíquicas se empeñan en mejorar desde el deporte. Y mientras algunos se lamentan por una lesión de tres semanas, ellos hacen de su problema su propio acicate para saltar las barreras de la vida. A fe que lo logran.

Según el Comité Paralímpico Español nuestra representación en Londres será cercana a los 140 competidores, a quienes se sumarán otras cien personas de asistencia. Vidas complicadas las suyas, deportistas y técnicos, sobreviviendo las más de las veces con exiguas ayudas federativas o en trabajos no siempre conciliables con su disciplina. Las dificultades del deportista sin protección se tornan aún más crueles en el caso del paralímpico. Por ello debemos propugnar su reconocimiento.

Escribo hoy sobre este tema porque dice la norma que la Navidad es momento para estar feliz. Que es una época para transmitir un mensaje de alegría. Y aunque reconozca mi escaso sentido navideño sí que esta vez me sumo a tan optimista propuesta. Para ello qué mejor mensaje en la actual etapa que la superación de estos anónimos deportistas en su lucha a tres bandas por vencerse a si mismos, a sus rivales y a los crueles prejuicios sociales. Mis respetos a todos y cada uno de los deportistas paralímpicos. Engrandecen lo que debe significar el deporte. Felices Fiestas.

Fotografía: www.paralimpicos.es


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