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jueves, 12 de julio de 2012

En las entrañas del ciclismo amateur

Miguel González, ganador de la Vuelta a Carabanchel 2012 / Real Velo Club Portillo
Llegan voces de alarma desde el ciclismo de base. No son nuevas en tiempo ni diferentes a las de categoría profesional. Su singularidad es la falta de difusión. Responsabilidad no sólo de la economía, que es actor principal del frenazo a la cantera. A la crisis deben añadirse el descrédito -ora justo, ora injusto- que sufre este deporte y lo sacrificado de su práctica. Sería fácil decir que nadie hace nada al respecto, pero sería falso. Por detrás de una fama que no llega, existe un trabajo abnegado, muchas veces altruista, en pos de las categorías inferiores. La entrada de hoy rinde justicia a quienes se afanan por mantenerlas activas. Sobre ello se sustenta este caso, representativo por adentrarse en las entrañas mismas del ciclismo amateur.

Hace unos meses presenté la aventura institucional del Real Velo Club Portillo. Recupero aquella entrada para tratar un nuevo escenario. Este club organiza cada mes de junio la Vuelta a Carabanchel de categoría élite-sub 23. En 2012, la prueba, tradicional en el calendario, se ha visto en serio peligro hasta última hora. El presidente del equipo, Antonio López, ha vuelto a atender la llamada de esta página para explicar la organización y la situación de un evento como el del pasado día 24:

"Hoy en día es casi una quimera poder organizar una carrera por diferentes motivos además del económico. Cada vez que nos ponemos en marcha tenemos que contar con el apoyo incondicional de la Junta de distrito, después con el beneplácito de policia municipal y después rezar para poder tener las vallas a tiempo y Samur"

La de Carabanchel es una de las pocas vueltas que resisten en Madrid. Su peso histórico hace de ella elemento clave para la Junta local: "En este caso la Junta de Distrito no sólo apoya sino que corre con el gasto de la carrera. Esto es porque nuestra prueba está encuadrada dentro de la quincena del deporte que organiza el distrito de Carabanchel, en la cual llevamos ya varios añosAl final siempre contamos con todo, pero supone un gran estrés que sólo se ve compensado en cuanto se da el inicio". 

Sin patrocinadores privados presentes, la supervivencia de la cita se apoya en la relación entre la administración y el club: "Efectivamente no disponemos de sponsors privados interesados en la competición. Todo depende de la Junta de Distrito. La complicidad que tenemos con los responsables del polideportivo de La Mina es absoluta y a ellos agradecemos cada año su apoyo para sacar a buen fin esta carrera".

Corte de cinta de la Vuelta a Carabanchel 2012 / Real Velo Club Portillo
Dentro del proyecto, el Real Velo Club Portillo optó recientemente por elevarlo de categoría. Esta edición se ha convertido en Campeonato de Madrid Sub 23. Subir el nivel cuando peor lo pasa el deporte. Un riesgo, pero toda una declaración de intenciones: "Siempre queremos dar valor añadido a nuestra prueba. En el calendario de la Federación es ya una cita clásica y afortunadamente muchos equipos la tienen en mente. Este año sugerimos a la Federación esa posibilidad y recibimos también el apoyo por su parte para ello".

"Estamos muy contentos con la participación. En la salida había un total de 138 ciclistas -99 clasificados finales-. Creo que ha sido la de mayor afluencia de la temporada hasta el momento"

Otra cuestión es el respaldo popular. Tiempo atrás la vuelta de un día modificó su recorrido, pasando del tradicional a una alternativa novedosa en planteamiento. Para Antonio "el nuevo circuito es bastante distinto al antiguo de la calle General Ricardos. Echamos un poco de menos aquel; era mucho más cercano. La apuesta de Vía Lusitana fue arriesgada pero creo que ha resultado positiva al ubicarse en un entorno de urbanizaciones con gente joven que en cualquier momento se acerca para seguir el desarrollo de la competición".

El Velo, como tantos otros equipos lucha por mantener su presencia en el circuito ciclista aficionado, tan amenazado por la crisis como necesitado de ayuda. En esta línea, "cada organizador tratamos de dar nuestro sello personal a las carreras. Llevamos muchos años organizándola y luchamos cada edición porque económicamente se pueda llevar a cabo. Que siga resultando atractiva para los corredores".

"En estos momentos de falta de esponsorización es muy difícil vaticinar el futuro del ciclismo", plantea sobre el devenir amateur. "Lo que ocurre es que siempre estamos ahí para que, aunque nos cueste algo de dinero a las arcas del club, podamos ofrecer la prueba a los equipos. Cada temporada comenzamos pensando que va a ser imposible sacarla adelante, pero al final siempre nos preguntamos ¿cómo no va a poder hacerse?" Cuestión, en suma, de dedicación, economía y valor, una apuesta nada fácil para una institución como el Real Velo Club Portillo. Cuestión de reconocimiento por nuestra parte.

lunes, 4 de junio de 2012

Insensatos

Hemos paladeado el éxito reciente de nuestro deporte obviando la inviabilidad de su propio sistema. Nos hemos servido de medallas, trofeos y victorias para hablar -con justicia- de "época dorada". Pero sólo al sufrir los embates más duros de una crisis mundial hemos desvelado la nula sostenibilidad económica de múltiples proyectos deportivos en España.

No hay disciplina que no doble la rodilla ante el empobrecimiento social. No lo logra ni el fútbol, sostenido en gran medida por la adocenada anuencia de la Hacienda pública. Pan y circo en dosis selectas; las deudas balompédicas alcanzan niveles lacerantes para el erario público. 


Mas reconduciendo el sentido del texto, la tan mentada crisis se revela inmisericorde con los más débiles. En la vida y en el deporte, estos son los primeros en caer, parcial o completamente. Concretando, hablo de aquellos 
equipos reconstruidos por y para el cortoplacismo. Entidades modestas que un día quisieron vivir a la manera de club grande. Insensatos excesos que nos arrojaron a los pies del caos. Nadie alzó la voz en la complaciente década pasada cuando se aceptó el progreso desmesurado. La desaparición del colchón financiero público-privado descubrió las cartas de cada proyecto: muchos jugaron un gran farol. Cuestión de tiempo que quedasen incapacitados. Una vez ocurrido, los éxitos del pasado se tornaron en impagos, reducción de plantillas e incluso la desaparición.

El úl
timo club herido de muerte es el reciente campeón de la Euroliga de baloncesto femenino: el Ros Casares. La directora general del club valenciano, Carmen Lluveras dejó claro que "en la situación económica actual proyectos como este, en la élite del baloncesto, son inviables". Los integrantes y los aficionados del histórico referente femenino aguardan el salvavidas de un nuevo proyecto. Sería, de producirse, un concepto menos ambicioso.

Como su ejemplo, tantos. Sufre el baloncesto también masculino, sufre el balonmano -cuyo caso analizaré próximamente-, el ciclismo, el rugby... Sigue creciendo esta dolorosa lista. Culpables los dirigentes por plantear lo que la razón desaconsejaría. Pero no son responsables únicos. A la postre, el deporte se ampara en el ejemplo social. Gobiernos, empresas e instituciones, con unas cuentas escandalosamente hinchadas. Todas ellas afrontan hoy deudas millonarias. Nadie, ni gestores políticos ni gestores deportivos, supo, ¿quiso?, ¿pudo? hacer regir a la cordura.


Por todo ello el futuro pasa por la lógica. Que sea la sensatez, y no la vanidad, quien guíe el desarrollo de los proyectos deportivos.
Pocos siguieron el ejemplar proceder que ya expuse del Real Velo Club Portillo. Un club ciclista modesto, que supo replantear su sentido antes de que lo hiciera la crisis. Refundarse antes de morir ahogado. Una gota en el desierto de la insensatez que llaga nuestro deporte.

lunes, 9 de abril de 2012

El Real Velo Club Portillo


Reinventarse desde el deporte. Esta es la filosofía del Real Velo Club Portillo, uno de los clubes ciclistas con más historia de España a sus ahora 85 años. A fin de conocer la situación actual del equipo, regresé a la que fue "mi casa" hace una década -unos párrafos más abajo surge la evidencia-. Una sede modesta, un grupo humano empeñado en defender el ciclismo de base y un proyecto demasiado anónimo. El marco que rodea esta historia de deporte y sociedad.

El nuevo modelo del club trasciende la competición. La que fuera casa de formación del campeón Alberto Contador (junto a otros ciclistas destacados) hoy ofrece una innovadora Escuela de Ciclismo. Una manera original de vencer las crisis que sufre el deporte de la bicicleta: la económica, el escaso apoyo social y la falta de practicantes juveniles. En una decisión dura de tomar el Velo Club Portillo decidió no continuar con sus bloques de competición. Sólo el cicloturismo parecía una apuesta segura para el mantenimiento del club. "Pero esto es eso precisamente, un club de ciclismo, no una peña. Nos centramos en la base y vamos más allá del cicloturismo", asegura el Presidente de la entidad, Antonio López.

"Entendemos que la escuela, la cantera, es la base de todo. No la enfocamos desde la competición, sino desde el acercamiento a la bicicleta y al deporte en general". Este plan tiene su origen en el colegio: una escuela de ciclismo como actividad extraescolar. "Nuestro proyecto nace de una propuesta mía en el colegio de mi hijo. Hasta ahora se hacían jornadas ciclistas, con invitados y charlas esporádicas, pero nada más"

La pregunta parece obvia: ¿qué es exactamente una escuela de ciclismo? La primera respuesta, simple. 'Es mucho más que un grupo de niños montando en bici. Antonio continúa su explicación: "es un modelo educativo desde el ciclismo donde aprender habilidades, seguridad vial y valores sociales. Estas actividades se desarrollan en las instalaciones del centro". El formato ofrece un programa de formación amplio en objetivos y extensión. "Se desarrolla a la par que el curso lectivo. Hay lecciones básicas de la bicicleta, gymkanas, técnicas de habilidad y también excursiones recreativas"

"Todos los chavales tienen su licencia, están cubiertos desde el equipo", prosigue Antonio López. El proyecto, que se lleva a cabo en el centro escolar Francisco Ruano, de Madrid cuenta con "seis o siete chavales habitualmente. El Ayuntamiento quería que la instaurásemos como escuela municipal. Ya es un logro, pero la clave es el desarrollo. Si tuviéramos más monitores podríamos ir a varios colegios, pero no disponemos de ellos. El ciclismo como actividad extraescolar es una buena manera de enganchar a los niños. Qué menos que de todos los que se apunten, a un 10% le guste la competición. Y si no, hacen deporte que ya es importante".


Pero tras la escuela el panorama muestra un vacío preocupante: faltan corredores para formar un grupo de superior edad (nivel cadete 14-15 años). "La sección infantil, de aprendizaje y competición, ha existido siempre. El problema es que no ha habido manera de darle continuidad. Con uno o dos corredores no podíamos formar equipo. Hemos puesto anuncios para facilitar la participación de ciclistas y tampoco ha servido"

"Lo que hacemos es poner en contacto a los ciclistas con las formaciones existentes para que no queden sin correr. Y piensa que teniendo varios chavales de cadetes, sacas una estructura aun sin apoyo de patrocinadores. Sólo con los esfuerzos de los padres y el nuestro haces el equipo. Otra cosa es juniors", (escalón superior por edad) por tratarse de un nivel más exigente.

En número y en tradición, el cicloturismo es el otro gran pilar de la entidad. Una opción que entiende este deporte como una fórmula de amistoso ocio. "La sección funciona bien. Tenemos un grupo numeroso al que van llegando nuevos miembros. Ofertamos un calendario muy completo de actividades ciclistas con coches de apoyo para ir más seguros". A esta vía recreativa se suma el ciclismo de montaña. "Hace poco creamos la sección de montaña, con buena acogida en sus primeros kilómetros".

Tres frentes -la escuela, la competición amateur y el cicloturismo- como referentes del deporte anónimo. En este escenario el Real Velo Club Portillo es un buen ejemplo de supervivencia en tiempos difíciles. Frente a la crisis, ingenio. Y aunque hoy día no haya sección puramente competitiva, sus dirigentes lo tienen claro "En cuanto tengamos opción por supuesto que volverá a haberla". Ante todo, ciclismo. 


Fotografía 1: Presentación de la escuela en 2009
Fotografía 2: Un servidor, en plena carrera en 2002...otros tiempos


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